miércoles, 31 de octubre de 2018

Importante: Nuestras reuniones vuelven al Centro Municipal Rosa Chacel

Os recordamos que desde el 1 de Octubre, volvemos a impartir nuestras charlas y talleres en el centro Municipal Rosa Chacel. Estaremos todos los segundos y cuartos jueves de cada mes, de 17.00h a 19.00h, en una de las salas del Ayuntamiento de las Rozas, ubicado en la calle Rosa Chacel.



A través del Blog y Facebook, iremos informando a nuestr@s soci@s sobre los próximos talleres.


martes, 30 de octubre de 2018

Caminar con los pies hacia dentro

Un motivo frecuente de preocupación una vez que el niño tiene una marcha liberada, es decir, ya camina solo y estable, es observar que al echar los pasos las puntas de los pies se meten hacia adentro. Lo habitual es que se trate de algo normal, parte del proceso evolutivo del desarrollo de la marcha, pero es importante entender como tiene lugar este desarrollo y qué posibles causas pueden subyacer.


Por este motivo hay que pensar en el hecho observado de un modo más global, entendiendo que la punta de los pies es solo la parte final de toda la pierna, y que por tanto la causa de esta desviación del eje central puede venir desde la cadera, el fémur, la tibia o el propio pie. Así que vayamos por partes.




Las Caderas: 

Se trata de las articulaciones que unen el fémur con la pelvis. Pueden rotar hacia fuera (como cuando nos sentamos como un indio) o hacia adentro (como cuando nos sentamos “en W máxima”, con nuestro trasero en medio de las piernas y los pies a ambos lados). El recién nacido tiene una rotación externa (hacia fuera) mucho más amplia que la interna, como si estuviera dejando hueco para el pañal. Pero hay otro factor que ya no
depende de la articulación en sí de la cadera sino de la forma y orientación en el espacio del propio fémur en esa parte más superior, denominado “torsión femoral”. En el recién nacido el fémur se orienta en este caso hacia adentro, al contrario de lo que comentábamos en la cadera. Esto parece ser el resultado de la posición dentro del útero, y cuando el niño comienza a caminar, empieza a liberarse su cadera, aumentando la rotación interna (hacia adentro) exagerando el efecto “pies hacia adentro” debido a la orientación del fémur.


Las Rodillas:(en realidad las “tibias”)

Estos huesos están rotados hacia adentro al nacimiento, y a medida que el niño crece van alineándose muy rápidamente durante el primer año, hasta llegar a rotar hacia fuera en torno a los 3 años. Si esto no ocurre, pueden contribuir a que el niño camine con los pies hacia adentro. 



Los Pies: 

Al igual que las tibias, pueden orientarse hacia adentro, tanto desde el talón, como en su parte
delantera. Algunos niños nacen con lo que se denominan “pies zambos” (que precisan corrección ortopédica con yesos o con cirugía en algunas ocasiones), o con “metatarso aducto o aducido” (que salvo casos excepcionales suelen tratarse con manipulaciones y/o vendajes). En ambos casos, son los propios pies los que vistos desde la planta, adoptan una forma de “riñón”, produciendo en la marcha un efecto, esta vez si, realmente de “puntas hacia adentro”.




 ¿Y cómo evoluciona? 

La marcha con pies hacia adentro debida a la cadera o a la orientación del fémur suele corregirse espontáneamente con el crecimiento o compensarse a otros niveles. Ningún aparato ortopédico, calzado o ejercicios ni rehabilitación, ha demostrado científicamente que modifiquen esta evolución, pero se recomienda* evitar que el niño se siente “en W” o jugar fomentando la orientación hacia fuera de las puntas de los pies (jugar a las “ranitas” agachados, darle a una pelota con la parte interna del pie, etc). Tampoco se ha demostrado que incluso persistiendo esta tendencia, ello vaya a causar problemas degenerativos sobre la cadera (artrosis precoz, etc). En cuanto a las deformidades del propio pie, depende del tipo y gravedad de dicha deformidad la necesidad de utilizar un calzado especial o hacer algún tipo de intervención médica (de rehabilitación) o quirúrgica. En cualquier caso, las medidas de prevención propuestas* pueden adoptarse desde que empieza a observarse este síntoma, ya que son inocuas, y si persisten las dudas y sobre todo, si esta forma de caminar tiene consecuencias claras (mayores tropiezos de lo habitual, dolor, etc), lo más indicado es consultar con el Pediatra que determinará la transcendencia del hallazgo y la necesidad o no de derivación a un Servicio de Rehabilitación o Traumatología Infantil. 


Dra. Carmen Mateos Segura 
Médico Rehabilitador Infantil y mamá
Socia de Entre Nubes